“Ax”, el maestro de la comunicación

The Guardian, Traducción: Franco Cubel, Milenio

 

 

*El estratega de propaganda David Axelrod, creador del “sí se puede”, y su socio David Plouffe fueron claves para el triunfo de Barack Obama.

Un amigo que lo conoció cuando era periodista en el Chicago Tribune dice de él que es alguien “sin escrúpulos, despiadado y manipulador”. Tanto como decir que David Axelrod tiene las cualidades requeridas para ser un perfecto consejero político.

Desde 2004, es él quien “vende” a Barack Obama; es el hombre del “gancho” y de la “narración”, el inventor del “cambio” y del eslogan “¡Sí se puede!”.

 

Obama y Axelrod se conocen desde 1992. En ese entonces, el más conocido de los dos es Axelrod, ex periodista político convertido en consultor para diversas personalidades de izquierda como Paul Simon, candidato a la investidura demócrata en 1988. Barack Obama no es todavía más que un joven abogado llegado de Harvard con pretensiones políticas. Y no será hasta diez años más tarde que el estratega escoge trabajar para Obama.

 

El episodio merece ser contado. Según David Mendell, un periodista de Chicago autor de un libro sobre Obama, una amiga común, Betty Lou Saltzman, llama a Obama para que participe en una manifestación contra la guerra en Irak. Nos encontramos en octubre de 2002; la guerra aún no ha comenzado.

 

Barack esta pensando en una candidatura para el Senado, en Washington. Le pregunta a su consejero de esa época, el cual le explica que evidentemente hay que participar: ciertamente a causa del mensaje político, pero sobre todo porque no sería juicioso de su parte rechazarle nada a una amiga Axelrod.

 

Para Obama, aceptar es correr el riesgo político de caer en el lado equivocado, como lo hicieron los demócratas –excepto Al Gore- cuando la mayoría se opuso a la Guerra del Golfo, en 1991. Finalmente, acepta, pero redacta cuidadosamente su texto. De ahí viene el famoso “Estoy en contra de todas las guerras. Solamente las guerras idiotas”… sobre el cual construyó su argumento de campaña. Axelrod comienza por intentar disuadirlo de planter su candidatura para el Senado aunque él lo ve más bien como alcalde de Chicago. A continuación, Obama se embarca en la aventura. Desde hace dos años, Axelrod se ha convertido en el hombre clave en la carrera por la presidencia. “Jefe estratégico” es su título oficial. Para simplificar, a veces se lo llama “el Karl Rove de Barack Obama” (en referencia al arquitecto de la victoria de George W. Bush en 2004).

 

Pero la comparación no es realmente exacta. Rove hizo malabares con los resultados electorales, condado por condado. “Ax”, como lo llama Obama, se ocupó sobre todo de los spots publicitarios, del mensaje y de los sondeos que su firma realizó cada día durante la campaña para medir las ideas del candidato (3.8 millones de dólares en sondeos desde julio, contra 1.1 millón para John McCain). Pero el genio de los resultados de los “battleground states”, los estados en disputa, con Obama es más bien David Plouffe, socio de Axelrod en su despacho común, AKP&D Message and Media.

 

Nacido en Nueva York, llegado a Chicago para realizar sus estudios, Axelrod trabajó para la alcaldía de Chicago, lo mismo que Valerie Jarrett, otra consejera de la campaña, que reclutó Michelle Obama cuando ella estaba en el despacho del alcalde. Axelrod trabajó para John Edwards y era amigo de Hillary Clinton (David Axelrod y su mujer crearon una fundación contra la epilepsia, a la cual ayudó la senadora). Pero contrariamente a la mayoría de los consultores, afirmó Barack Obama al New York Times, Axelrod “no es un mercenario: él cree realmente en lo que nosotros hacemos”. Axelrod tomó sus clases con el primer alcalde negro de Chicago, Harold Washington.

 

En una ciudad donde son marcadas las relaciones intercomunitarias, el consejero se convirtió en un experto en la manera de maniobrar la dimensión racial, jugando sobre la culpabilidad de los blancos, dicen los críticos, para hacer elegir a los negros. Es trabajando en la elección del primer gobernador negro de Massachusetts, Patrick Deval, en 2006, que él forjó el eslogan “Yes we can!”

 

“Hay en él una parte de idealismo”, dice la periodista Lynn Sweet, del Chicago Sun Times: la idea de hacer elegir a un presidente negro.”

 

¿Seguirá David Axelrod a Barack Obama a la Casa Blanca, como Karl Rove lo hizo para George W. Bush? Muchos le ven más bien un futuro a la James Carville, el estratega de Bill Clinton, que prefirió mantenerse por fuera de la administración, un espacio donde las remuneraciones son más interesantes.

 

Para la campaña de las primarias, por ejemplo, la firma de Axelrod y de Plouffe recibió cerca de 700 mil dólares.

 

En total, los dos organizadores de la victoria de Barack Obama deben recolectar uno por ciento del monto total de las inversiones en publicidad

2 comentarios el ““Ax”, el maestro de la comunicación

  1. Alejandra Rivera Ríos, estudiante de la UNAM dice:

    La sombra detrás de Obama

    Suena maquiavélico, pero en la guerra, el amor y la política, todo se vale. Quiero dedicarme a la comunicación política, y sin duda, quisiera lograr campañas propagandísticas tan impresionantes como las de Axelrod. Los que sostienen que es un manipulador sin escrúpulos, aunque en parte sí tienen un poco de razón en que no debe tentarse el corazón a la hora de tomar decisiones, seguramente no conocen las teorías de la comunicación; ya no vivimos en la época de la aguja hipodérmica, ahora ya se sabe que el receptor es un ente activo que procesa todos los mensajes que le llegan y es capaz de tomar decisiones y buscar en los medios lo que satisfaga sus necesidades; y sin duda esto incluye su postura política. El “maestro de la comunicación” sólo conduce y le muestra a la masa un paradigma y los persuade para hacerles creer que dicha postura es lo adecuado para sus necesidades. He ahí el secreto del maestro de la manipulación.

    Esta nota me recuerda a las formas ocultas de poder, pero no en el sentido del libro en cuanto a escándalos presidenciales, sino en este caso en específico, a toda la red que se esconde detrás de las figuras políticas y que son pieza clave de su existencia y subsistencia. Realmente ¿qué es más importante? ¿La figura que da la cara sonriente a los votantes, o la mente detrás de sus estrategias, de sus discursos y planes? Me inclino a pensar que al segunda, por eso Axelrod es la mano derecha del próximo presidente de Estados Unidos, y si su campaña tuvo la suficiente fuerza como para derribar el radical racismo característico de ese país y hacer llegar un presidente negro a la Casa Blanca, significa que este propagandista ha sido capaz incluso de generar la semilla del cambio ideológico. Al fin y al cabo, hay que recordar que al propaganda se sustenta en raíces tan profundas como la religión y la política, en lo racional.

  2. Minerva B. Mercado UNAM dice:

    “Ax”, el maestro de la comunicación

    Efectivamente Barack Obama a alcanzado su gran sueño que es ser presidente que en su momento fue una de las grandes potencias mundiales; Estados Unidos, a pesar que tuvo un contrincante fuerte el supo salir victorioso de estas elecciones.

    Pero para la pregunta obligado *quién fue su respaldo a lo largo de estas elecciones*, sus grandes amigos y compañeros David Axelrod y David Plouffe, dos personas claves para obtener la presidencia de esa ciudad.

    Gracias a sus grandes conocimientos en el área de la política lograron apoyar y sobre todo manejar de la mejor forma la candidatura Obama, sembrando ideas fuertes y concretas a lo largo de la campaña y obteniendo maravillosos resultados.

    Saben manejar a su favor la publicidad, la mercadotecnia, los medios de comunicación, entre infinidad de cosas, es por ello que Obama solicito sus servicios para poder realizar la fase que deseo.

    A estas personas los medios los deben de seguir muy de cerca ya que con ellos podremos saber si realmente están logrando sus objetivos planteados a lo largo de la campaña de elecciones.

    Se espera una brillante lluvia de ideas a lo largo de la estancia de Obama en la Casa Blanca, otro punto importante es que Barack muestra que nunca se opuso a los consejos, opiniones e incluso órdenes e ideales de estas personas.

    Obteniendo así una imagen fresca y libre de desconfianza como a sido en las presidencias anteriores; solamente espero que este nuevo presidente se olvide de una enfermedad llamada poder.

    Y que estos hombres no se contagien del mismo virus, que tal el día de mañana que los ciudadanos estén satisfechos del manejo del país y deseen que el siga al mandote del mismo.

    Seria un gran orgullo para la familia de cada uno de los integrantes. Y sobre todo que griten que un “negro”, como muchos racistas le llama sabe manejar su país, de una manera fabulosa.

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