La inutilidad de la guerra sucia

Ciro Gómez Leyva, Milenio

 

La victoria de Obama desmonta uno de los mitos más extendidos en el paquete de taras de la democracia mexicana: el de la guerra sucia en la propaganda electoral.

Quien tuvo oportunidad de asomarse a la televisión estadunidense (supongo que más de un político mexicano lo hizo), se habrá percatado de cómo pueden ser las campañas en una democracia en tiempos de zozobra y encono.

 

Desde que John McCain asumió la candidatura republicana en septiembre, no cesó de tundir a Obama. Invirtió millones de dólares para acusarlo de radical que subirá los impuestos y de inexperto que no sabrá “defender a la nación en caso de crisis”. Le zumbó linduras como esta: “En su corta carrera, Obama no entiende nuestros retos de seguridad nacional; no tenemos tiempo para entrenar becarios”. Lo acusó de ser un peligroso islamista. Merodeó por su árbol genealógico. Lo despreció así: “Obama ya está midiendo las cortinas de la Casa Blanca, pensando en incrementar el gasto y aceptar nuestra derrota en Irak”.

 

Y mientras McCain practicaba la propaganda negativa, Obama subía. Quedará para el registro que, en esos mismos días, la autoridad electoral mexicana sancionaba a tres partidos por ¡no haber vociferado en contra de los spots de una asociación empresarial que presuntamente los favorecieron en 2006! ¿Y qué decían los spots? Que un candidato era un peligro para México y que un niño humilde temía que su padre perdiera el patrimonio si arribaba al poder un difuso proyecto populista.

 

Por citar a un clásico, la guerra sucia no le quitó una pluma al gallo de Obama. Al contrario. Pero es que hay candidatos y políticos y autoridades de una democracia de primera, y hay otros que se sienten más cómodos con censuras de república bananera.

2 comentarios el “La inutilidad de la guerra sucia

  1. Minerva Mercado UNAM dice:

    La inutilidad de la guerra sucia

    Me pongo de pie y extiendo mis palmas para darle un fuerte aplauso a Ciro Gómez Leyva por tan aceptado comentario en este artículo, ya que tiene toda la verdad en sus palabras expuestas en esta pagina.

    Como expuso las ideas tan concretas lo único que me queda por mencionar que es lamentable los sucesos que se realizaron a lo largo de la campaña de John McCain, ya que en el caso de los dos ex candidatos a la presidencia de Estados Unidos, el cuál el ganador absoluto fue un joven de raza negra, con una gran imagen de madurez y confianza, nombrado ayer como presidente Obama.

    Este candidato McCain siempre jugo de la peor forma tratando de desmejorar la imagen de Obama para alcanzar sus objetivo el cuál ni siquiera toco; ya que con base de insulto, e incluso nos deleito con su peculiar racismo que la mayoría de ese país tiene incrustado como el pan década día, lo enseño a todo los individuos del país paisano.

    Obama siempre se mostró seguro de si mismo, y no contestó a las agresiones dadas por su compatriota, callo y espero dando así fuerza a su imagen teniendo como resultado final la victoria.

    Estas personas se pelean por demostrar la imagen real de su ser, para conseguir un paso importante en sus vidas, y aquí se pelean por un estupido spot.

    Al fin de cuentas la derrota cambia hasta el hombre más duro y en este caso no fue la excepción ya que al saber el resultado McCain, solamente menciono “me duele mi derrota pero a partir de este día el será nuestro nuevo presidente, felicidades”.

    Solo queda mencionar que en la casa del jabonero…… verdad McCain.

  2. Alejandra Rivera Ríos, estudiante de la UNAM dice:

    Lodo y esperanzas

    Antes fue la Guerra Fría y ahora es la Guerra Sucia. La mentira y el rumor nunca han sido estrategias de propaganda eficaces. Mientras más se intenta atacar al enemigo, más fuerte se vuelve porque a mi parecer, estas formas de intento de desprestigio sólo muestran miedo; miedo a que el enemigo sea superior al candidato propio, por eso es que no funcionan, sino que al contrario, le otorgan poder.

    Prueba de ello fueron las últimas y muy cuestionadas elecciones presidenciales en México en el año 2006. Los dos candidatos más fuertes, Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, no hicieron más que echarse tierra mutuamente, atacándose con argumentos infundados y demostrando su poca educación, fe en sí mismos y en sus propuestas, resultando así patéticas campañas que no lograron convencer a nadie y sí enlodaron la imagen de los dos y del país ¿cómo es posible que los dos candidatos con mayores posibilidades de ganar la candidatura por la silla presidencial de México actuaran con tan bajos escrúpulos? ¿Es que no eran capaces de defender sus proyectos de nación por sí mismos, su única ruta hacia el triunfo era desprestigiar a su oponente?

    Los estadounidenses, en medio de la crisis, no necesitaban que les infundieran más miedo, sino lo opuesto, lo que hizo Barak Obama; proyectarles confianza, brindarles esperanzas a ciudadanos que necesitaban algo en qué creer, al mismo tiempo que veían como los problemas crecían y la banca se desmoronaba. De ahí el gran júbilo inusitado por la victoria de Obama; lo imposible estaba sucediendo, el candidato negro de raíces árabes había ganado la contienda; era prueba de democracia, de la implementación de nuevos valores; de superación contra el racismo en una de las naciones más discriminatorias del mundo; este suceso histórico implicó un cambio enorme, y sobretodo, mucha expectación por parte los votantes al depositar su fe en algo nuevo. Esperemos que el lodo se convierta en arcilla y así no se derrumben las esperanzas, sino que se construyan nuevos proyectos realmente validados.

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