Obama el pragmático

Héctor Aguilar Camín, Milenio

 

Me gusta cada vez menos en Barack Obama el orador visionario, y nada las histerias semireligiosas de algunos de sus seguidores. Me gusta cada vez más el político no ideológico, pragmático y flexible. El que quiere, por ejemplo, cobertura universal de seguro médico, pero no lo quiere obligatorio, hecho desde el estado, sino voluntario, mediante la mejora sustantiva de la oferta en el mercado.

 La misma edición de la revista The New Republic que glosé ayer en relación con John McCain (Septiembre 10, 20008), ofrece un estimulante recuento de lo que el autor Cass Sunstein llama Obama “el empirista”: el hombre de ideas independientes que busca soluciones prácticas a problemas reales con la cabeza abierta a lo que funciona, venga de la derecha o de la izquierda

 

Sunstein aborda y aclara en un breve artículo algunas de las posiciones de Obama que han desencantado últimamente a sectores de la izquierda dentro y fuera de Estados Unidos.

 

Por ejemplo, su apoyo a la pena de muerte para violadores de niños. O su celebración del fallo de la Suprema Corte en el sentido del derecho individual a tener armas. O su apoyo al espionaje telefónico por motivos de seguridad. O su advertencia de que no reabrirá unilateralmente las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.

 

Todas estas cosas, dice Sunstein, han sido vistas como correcciones oportunistas a las verdaderas creencias de Obama para ganar votos de corrientes no liberales o no de izquierda.

 

La verdad, dice Sunstein, es que todas esas cosas son viejas convicciones de Obama, quien está lejos de ser un político que siga ortodoxias ideológicas. Si algo hay verdaderamente nuevo y original en él frente a Bush, no es que sea el antiBush de izquierda, sino un político radicalmente distinto de Bush precisamente en que no es un ideólogo ni un cruzado, sino una cabeza independiente que toma las buenas ideas donde las encuentra y está dispuesto a oír y a incluir las buenas cosas de sus adversarios.

 

“”Obama no sigue viejas líneas de ortodoxias políticas”, dice Sunstein. Sobre todo, su forma fuertemente empírica: quiere saber lo que funciona”

 

Por ejemplo: pagar más a los buenos maestros del sector público y apoyar soluciones de mercado a problemas ecológicos o al mencionado asunto del seguro médico universal.

 

Creo que pueden esperarse mejores resultados del Obama el pragmático que de Obama el profeta.

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