Geraldine Ferraro, candidata a la vicepresidencia en 1984, dijo que el éxito del senador se debe a que es negro

Hillary Clinton ANTONIO CAÑO / EFE – Washington – 13/03/2008

Geraldine Ferraro, una de las más prestigiosas políticas estadounidenses y la única demócrata que ha sido candidata a la vicepresidencia de EE UU, en 1984, ha abandonado hoy el cargo honorífico que ocupaba en la campaña de Hillary Clinton, después de decir hace días que Obama ha llegado tan lejos sólo por ser negro y acusar a los medios de comunicación de ayudarle por machistas. “Si Obama fuera un hombre blanco, no estaría en esta posición” de liderazgo, dijo a un periódico de California. “Y si fuera una mujer, no estaría en esta posición. Sucede que tiene mucha suerte de ser quien es. Y el país está cautivado por el concepto”, añadió.

Algunos de los medios criticados por Ferraro le recordaron ayer que ella fue elegida como compañera de candidatura de Mondale por el único mérito de ser mujer. Después perdió sucesivamente dos intentos de llegar al Senado.

Ferraro se ha negado a rectificar y ha insistido los últimos días en que no lamentaba de ninguna manera lo dicho. También ha dicho que sus comentarios habían sido sacados de contexto e interpretados como racistas por el entorno de Obama, a quien ha acusado de estar dividiendo al Partido Demócrata. Pero hoy, en una carta enviada a Hillary Clinton, Ferraro ha anunciado por sorpresa que abandonaba el puesto honorífico que ocupaba en el comité de finanzas de la campaña de la ex primera dama, donde trabajaba en la recaudación de fondos. Un portavoz de Clinton ha aclarado que la salida se había producido por iniciativa de Ferraro.

Hillary Clinton, con todo, se ha apresurado a desmarcarse de los comentarios de su compañera de partido. En declaraciones a la cadena CNN, la aspirante demócrata ha dicho que “las declaraciones de Ferraro son el tipo de actitudes que tenemos que desterrar de la política”, y ha opinado que alguien que piensa así no debería estar involucrada en la campaña demócrata.

Obama, por su parte, ha contestado a estas acusaciones negando que ser negro sea una gran ventaja, más bien al contrario.

Campaña sucia

Esta última polémica habla por sí sola de la difícil situación a la que esta reñidísima campaña está llevando al Partido Demócrata. Esa enorme oportunidad histórica que representaba la competencia entre la primera mujer y el primer afroamericano con opciones de llegar a la Casa Blanca, lejos de ser un hito y un estímulo, se está convirtiendo en un tremendo obstáculo para la unidad.

Feministas y afroamericanos se sacan los ojos ante los comentaristas conservadores de la Fox, que difícilmente contienen la sonrisa.

Las cifras hablan por sí solas. Obama consiguió el 90% del voto negro en Misisipi; Clinton, el 70% del voto blanco. Obama apenas pasó del 30% del voto de las mujeres en Ohio, y eso teniendo en cuenta que ganó entre las menores de 25 años. Se ha abierto un abismo descomunal que la acritud del debate actual sólo puede agrandar y que va a ser muy difícil cerrar para las elecciones de noviembre.

Y esto todavía no ha acabado. Queda Pensilvania (22 de abril), que seguramente tampoco resolverá nada, y una dura negociación sobre qué hacer con Florida y Michigan, cuyas elecciones fueron anuladas por haber violado las reglas del partido.

Clinton, que ganó ambas, ha dejado claro que va a exigir que los delegados de esos dos Estados (185, Florida; 128, Michigan) sean aceptados en la convención demócrata de Denver, en agosto. El presidente del partido, Howard Dean, se niega a dar validez a esas elecciones y ha advertido que eso sería cambiar a mitad de la carrera las reglas que en su día fueron aceptadas por todos. Obama, que retiró su nombre de las papeletas de Michigan y no hizo campaña en Florida, está dispuesto a buscar una fórmula que dé representación a esos dos Estados, pero no a costa de aceptar unas elecciones en las que no participó.

Las soluciones que se discuten actualmente son las siguientes: dividir el número de delegados al 50% entre Obama y Clinton (no lo acepta Clinton), repetir las elecciones (nadie está dispuesto a pagarlas) o repetir elecciones sólo por correo (no quieren Florida y Michigan).

3 comentarios el “Geraldine Ferraro, candidata a la vicepresidencia en 1984, dijo que el éxito del senador se debe a que es negro

  1. mariana dice:

    Que un comentario así derive de un miembro de la campaña de Clinton, me parece que es un error en su estrategia , pues ambos contendientes están en la misma situación: representan a dos grupos marginados en la política estadounidense. Por lo tanto, descalificar al otro por sus cualidades raciales, puede resultar perjudicial.

    Como forma de explicación, me parece que la raza o el género pueden resultar significativos para analizar unas elecciones tan controvertidas como las que vive hoy Estados Unidos; sin embargo convertir éstas en mecanismos de defensa y de descalificación por parte de alguno de los dos, puede resultar peligroso frente al ojo público, pues coloca a Clinton como poco tolerante, característica que, por su lugar, no debería de tener.

  2. Octavio Del Angel dice:

    Si somos estrategas, debemos recordar las palabras del Karl Von Clausewitz, de que la “guerra es la continuación de la política por otros medios”. Esta premisa sigue vigente y esta presente en casi todos los procesos electorales, no es de extrañarnos que aun en la “tierra de la libertad” que patrocina guerra, hambrunas y muertes se den una serie de ataques entre los pre candidatos presidenciales. Por un lado tenemos a Hillary Clinton, con su imagen de mujer segura, con experiencia y sufrida además tras el escándalo Lewisky, en la otra esquina tenemos a Obama, el candidato negro que rompe con el estereotipo presidencial, es un hombre que aparentemente hará reinivindicaciones a los negros, sin embargo no todos los negros han vivido como príncipes blancos en Estados Unidos. La guerra propagandista esta al rojo vivo, Hillary aventaja a Obama, lo descalifica y el otro incluye en su equipo de campaña a Dick Morris, el especialista en crear odio y encono con sus campañas, la política es una guerra sin cuartel, donde sobrevive el mas fuerte y donde tal vez haya un ganador demócrata gracias a las campañas de desprestigio, pero quien sabe que tan alto sea el costo político de estas ya en la elección presidencial contra McCain.

  3. Elizabeth dice:

    Un verdadero líder debe conciliar las diferentes opiniones y puntos de vista de todos los sectores de la sociedad, en este caso, la estadounidense. Los candidatos de cada uno de los partidos deben ocuparse en proponer y dar soluciones a grupos que histórica y culturalmente han sido delegados en elecciones anteriores.
    Debido a las condiciones en las que hoy se desenvuelven las elecciones en dicho país, los candidatos se encuentran en un momento crucial para demostrar que pueden conciliar diferencias de las que ellos mismos han sido objeto (tanto Hillary en su condición de mujer, como Obama, en la de hombre de color).
    Realizando un análisis el contexto polarizado bajo el que se está dando la contienda electoral, se puede decir que gane quien gane, tendrá un gran reto: ganar el voto de la fracción que respaldaba la opción del candidato que perdió en las elecciones internas. Las estrategias de campaña tendrán que cambiar si se tiene la visión por parte de los dos candidatos de llegar a la presidencia de su país.

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