Los académicos analizan los resultados del “supermartes”
Un lastre en México y EU: la política de identidad, de clase, raza, género o patriotera
Por José Carreño Carlón publicado en El Universal
(Versión especial para el Observatorio de Medios UIA)
Parece clara una realidad extendida en México y en el mundo caracterizada por la existencia de una diversidad de opciones de consumo material, político, cultural, mediático o espiritual. En unos casos esto ha propiciado la dispersión e incluso la fragmentación de los grupos o de las fuerzas representativas de esas opciones. Y en otros casos ha generado la división y a veces la polarización de las sociedades entre dos grandes propuestas.
En estas condiciones tan proclives a la división suelen surgir paradójicamente pretensiones de imponer unanimidades, con la afirmación de la posición propia como la única correcta, justa o deseable y con la exclusión de las demás, supuestamente por incorrectas, injustas o indeseables. Ejemplos ilustrativos de lo anterior aparecen en la agenda del debate público de esta semana. Por una parte están los procesos electorales internos de los partidos políticos estadounidenses, presentes con intensidad en nuestros medios y en nuestras conversaciones cotidianas. (Con una diferencia: mientras en EU los resultados del “supermartes” electoral comparten titulares con la dramática entrada de su economía en recesión, en México sigue dejándose en segundo plano el desplome que ya acarrea a la economía de nuestro país la situación del país vecino.) Pero por otra parte están los temas de la agenda mexicana que dividen hoy a los políticos de nuestro país. Y aquí aparecen las propuestas de una reforma energética, tema que uno de los bandos políticos pretende erigir en asunto de división nacional, de guerra prolongada, si bien hasta la fecha esta iniciativa no parece haber logrado pasar de las agendas de los partidos y de los medios a la agenda del público.
Respecto del tema estadounidense —establecido por los medios como parte de la agenda pública mexicana— es interesante saber que, según el editorial de ayer de The New York Times, los estadounidenses han dejado claro que están hartos de las divisiones partidistas y se muestran temerosos de sus riesgos. De acuerdo con las motivaciones de sus votos, expresadas en las encuestas de salida de las urnas el pasado martes, los electores del Partido Demócrata hicieron ver que en el centro no hay un debate entre programas, sino que la llamada política de identidad —de raza, de género o de clase— preside peligrosamente la pelea entre Barack Obama y Hillary Clinton.
Mientras que en el bando republicano, la extrema derecha está tratando de herir de muerte a su puntero, el moderado John McCain, con la política de identidad basada en apelaciones patrioteras de nación y de partido.
Apelación patriotera México-EU
El Times expresa su temor de que en los siguientes meses —de aquí a la definición de las candidaturas en las convenciones de cada partido, en agosto y, finalmente, a la elección presidencial de noviembre— los actores políticos seguirán mostrando sus dientes de pelea y atacándose a morir, dejando al país más dividido de lo que le deja la actual presidencia de W. Bush. A partir del antidemocrático punto de partida de su campaña —el de su victoria inevitable— es sabido que la pareja Clinton fue la que primero abrió fuego contra Obama en el momento en que el crecimiento del aspirante negro desafió aquel arrogante punto de partida.
El problema es que los ataques de los Clinton echaron en contra de su campaña una impresionante cantidad de primo-votantes, jóvenes en los que Obama despertó la disposición de acudir a las urnas por primera vez, y quienes anticipan ahora, en mensajes al NY Times, que no se molestarán en acudir a votar si el candidato del Partido Demócrata no es el propio Obama. Esto, en respuesta al pronunciamiento del diario neoyorquino a favor de la esposa del ex presidente. No es así como funciona la democracia, reprende el Times a los jóvenes obamistas. Para complicar más las cosas, del lado republicano la ultraderecha se monta en otra expresión de la política de identidad, la expresión patriotera, que (con la política de identidad de clase, raza o género) se erigen en lastres del desarrollo político cuando tienden a polarizar a las sociedades a favor de esos valores, excluyendo los valores compartidos en el marco de los intereses generales que cruzan los valores de las identidades.
jose.carreno@uia.mx
PERFIL José Carreño Carlón: Premio Nacional de Periodismo por artículo de fondo, director de la oficina presidencial de comunicación, son algunos datos de una trayectoria de décadas en la comunicación pública. Profesor de derecho de la información de la UNAM y coordinador de periodismo de la Universidad Iberoamericana, realizó sus estudios de licenciatura en la Universidad Nacional y los de pos-grado en Leiden (Países Bajos) y Navarra (España)
Comentario al análisis de José Carreño :
on Febrero 7, 2008 on 9:38 pm
Saludo este Observatorio de Medios de la UIA (mi alma mater) y les dejo unas reflexiones desde Chicago. Como recordarán los amigos, llegué aquí como corresponsal de Notimex y hasta hace poco fui jefe de prensa del gobernador de Illinois. Desde hace algunas semanas estoy como Associate State Director - Communications de la AARP Illinois.
Va el comentario:
Sin necesariamente disentir con Pepe sobre la cuestion de la identidad, que es mucho más importante en el campo demócrata que en el republicano, y tomando en cuenta lo que plantea con relación al disgusto del electorado en general por la división y polarización del debate político, yo creo que hay elementos adicionales para entender como se están forjando las cosas en esta carrera electoral.
Por ejemplo, en la batalla demócrata, la pugna es, en efecto, de identidad. Tanto Hillary como Obama luchan por definirse como representantes del mainstream, aludiendo a su condición de minorías previamente explotadas, ignoradas y arrinconadas. En el caso de Hillary es una “venta” más dificil, porque ella ha sido parte de un status quo por casi 40 años, desde sus tiempos de juventud política en Arkansas, pasando por su período de Primera Dama, hasta el momento actual de Senadora federal y precandidata presidencial.
Por ello, tambien, tiene a veces que recurrir a la vena mediática con demostraciones de su emotividad personal. Obama lo tiene relativamente más facil, siendo bastante más joven que su rival, lo que le ha permitido captar el voto juvenil, en especial el de mujeres menores de 35 años. Su identidad va más marcada hacia su generación, más que a su color.
Si el campo de Hillary trata de pintarlo como “negro”, los lideres negros que lo apoyan tratan de convencer a la opinión pública de que es irrelevante el grado de “negritud” de Barack Obama. Donde no encaja el zapato es en el voto latino. Los latinos en su mayoría van por Hillary, en parte por la cuestion racial, en parte por la sensacion de que quedarán mejor colocados con alguien que ya tiene experiencia de gobierno, que con alguien que no la tiene y que puede estar haciendo demasiadas promesas a demasiados grupos muy diversos entre sí.
Al final, hacia dónde se vaya ese voto latino sera crucial. Del lado republicano, a mi modo de ver, la lucha no es de identidad, es ideológica. Bush jaloneó demasiado al Partido Republicano hacia la derecha religiosa, y aisló demasiado a la base histórica centrista de esta formación. Ahora se la están cobrando, con la emergencia de McCain, un candidato más viable para el mainstream conservador que Romney, que hoy se salió de la pelea, o Giuliani.
La clave está en si Huckabee realmente podrá abanderar el voto religioso, o si, a la falta de mejores candidatos, los “born again” se abstendrán de votar, como les pasó en 1980 a los demócratas que no estaban dispuestos a apoyar a Reagan, pero tampoco querian la reelección de Carter. Habrá que ver.
Regina Santiago (profesora de periodismo en la UIA) dijo,
on Febrero 7, 2008 on 11:27 pm
¿Qué nos dejó el supermartes?
Si fuera una competencia a la usanza tradicional, a estas alturas ya se habrían despejado muchas interrogantes respecto a la selección de candidatos; pero este es un proceso diferente y la moneda sigue en el aire. ¿Cuál es el primer balance de la “supercompetencia” que finalmente no fue tan “superdefinitiva”?
Hillary ganó estados más importantes, incluyendo California y Obama obtuvo mayor número de estados. En el bando republicano McCain afianzó su ventaja pero Huckabee dio el campanazo y, con el retiro de Romney queda como el vencedor en la contienda de quién se queda como representante del “ultraconservadurismo”.
Este movimiento en el ala de los ultras es muy importante, especialmente si tomamos en cuenta que la mayoría de los medios norteamericanos destacó ayer como uno de los saldos más importantes del supermartes el sorpresivo fortalecimiento de Huckabee, el pastor evangélico.
En México, algunas comentaristas como Denisse Maerker en Radio Fórmula han hecho una lectura un tanto apresurada del retiro de Romney, señalando únicamente que allana el camino para McCain. Pero el movimiento tiene más fondo. Desde ayer diversos medios norteamericanos adelantaban que el fenómeno Huckabee obligaría a McCain a pactar con los conservadores “más temprano que tarde”, para no arriesgarse a una pugna interna tan desgastante como la que se avisora entre Hillary y Obama.
Como bien señala José Carreño, el riesgo de la indefinición del supermartes es que pudiera obligar a una guerra prolongada que propiciara ataques in crescendo hacia la personalidad de los contendientes, principalmente hacia la raza y el género; eso es lo que temía The New York Times desde el 25 de enero, en que en un editorial institucional dio su apoyo a la candidatura de Clinton, pero con el mensaje entre líneas de que era indispensable que los demócratas llegaran a un acuerdo para no presentar un frente demasiado vulnerable ante sus adversarios.
Gerardo Cárdenas nos hace ver que la discusión sobre la “negritud” es un tema que conviene más a Clinton que a Obama (y quizás por eso ha tratado de explotarlo). Pero la gran interrogante es ¿qué quedaría de la candidatura demócrata si en el afán por conseguir la nominación sus candidatos se despedazan? El voto hispano, que favorece a Clinton y no a Obama en el bando demócrata, es un factor decisivo.
Aunque coincidamos con Gerardo en que la lucha republicana es más ideológica que racial, no podemos dar por descontado que ese no vaya a convertirse también en un factor determinante en ese bando. McCain tiene gran fuerza en la comunidad hispana debido al proyecto de ley migratoria que impulsó junto con el senador demócrata, Edward Kennedy. Pero un elemento negociador de los ultras será obligarlo a “moderar” su apoyo a la reforma migratoria.
Hoy, analistas de The Wall Street Journal apuntaron que, en aras de asegurar la nominación, McCain ha comenzado a “flexibilizar” su postura. El voto hispano quedaría entonces como “moneda de cambio”.
Concuerdo con los comentarios de José Carreño, Gerardo Cárdenas y Regina Santiago, los demócratas lo que quieren es plasmar su identidad y los republicanos su ideología. Todavía no se ve muy claro quienes serán los dos finalistas para las elecciones en noviembre.
Creo que tanto Clinton como Obama tienen oportunidad de ganar, los dos tienen cosas a su favor y en su contra. Obama ya tiene el voto de los jóvenes ya que él es menor que Clinton, libre de culpa debido a que tiene menos experiencia que su rival. Pero tiene en su contra la decisión que tomo a favor del muro, como lo menciona Carreño. Por otro lado Hilary ya tiene el voto de los latinos, ya que ella ha atacado a Obama por su color, haciendo que los latinos se decidan por ella para obtener un status más alto y sentirse seguros. Muchas personas votarán por Clinton para sentirse seguros por su experiencia política, pero otros votarán por Obama porque de cierta manera no está tan desgastado como Clinton.
Yo sí creo que está influyendo el color de Obama, ya que Hilary ha empezado a atacar por ahí y ha tenido resultados obteniendo el voto de la mayoría de los latinos. En cuanto a los republicanos no hay mucho que decir, McCain está listo para hacer su lucha pactándose con los conservadores.
Creo que estás elecciones van a estar muy parejas. Lo importante es que los candidatos realmente se enfoquen y luchen por cubrir las necesidades de su país, en lugar de anteponer sus propias ambiciones. Nadie sabe que sucederá, la moneda está en el aire.
Mientras la moneda aun está en el aire y me parece evidente lo que se comenta acerca de los demócratas buscando identidad sobre todo racial mientras los republicanos le han estado apostando a la ideología.
Pareciera que en vez de irse definiendo la contienda por parte de los demócratas ésta solamente se vuelve más reñida y apretada.
Habrá que esperar a ver que pesa más si el voto de los latinos apoyando a Clinton con la que sienten mayor confianza puesto que de cierto modo ya la conocen y están familiarizados con ella; o el voto de los jóvenes apoyando a Obama quienes se identifican más con él debido a su edad.
Sin duda el factor racial podría ser la mejor manera para describir estas elecciones, no solo porque se esta tratando de buscar identificación con los diferentes grupos raciales sino que también por tratarse de la primera vez que una persona de color podría llegar a la presidencia, sin dejar de lado también el tema del género con Clinton como posible candidata a convertirse en la primera presidenta mujer.
Otro factor que me parece importante en la contienda de los demócratas es la experiencia, es decir me parece que la experiencia política de Clinton puede favorecerla enormemente, su experiencia se puede traducir en seguridad para muchos de los votantes.
Finalmente nada está decidido y como lo comentaba la moneda sigue en el aire así que solo el tiempo nos dirá que es lo que va a suceder.
Indudablemente la competencia ha creado divisiones, los democratas debaten por dar a concer su identidad y en el caso de McCain, estoy de acuerdo con Gerardo Cardenas, es una cuestion ideológica. De acuerdo con lo que se publico en el New York Times, de que los estadounidenses de muestran irritados por las divisiones partidistas esperemos que las campañas no se alarguen y que no lleguen a existir agresiones entre candidatos, ya que al ser Obama y Clinton democratas harian más vulnerable a su partido, lo cual le convendría al Repúblicano McCain.