¿Se abrirá el paracaídas de Obama en el debate?

Por Enrique Campos Suárez, publicado en El Economista

Hoy, el Presidente se prepara más para el segundo encuentro.

Justo antes de que Felix Baumgartner saltara al vacío desde una altura de 40 kilómetros sobre la tierra, el centro de control le dio una instrucción muy precisa, indispensable para el éxito de la misión: enciende las cámaras.

Ni la cápsula, el globo o el traje de Felix portaban alguna bandera o siglas de alguna institución. Ningún escudo de la NASA, USA, ESA, PKA. Nada.

El patrocinador de este caro experimento científico fue el fabricante de bebidas energéticas, Red Bull.

El éxito de la misión tuvo dos momentos clave: el aterrizaje de Felix sano y salvo de vuelta en la tierra, y los 8 millones de testigos que en vivo siguieron la transmisión a través de YouTube.

La empresa austriaca recuperó con creces su inversión y comprobó que el mundo ha cambiado para bien de sus negocios.

Los medios de comunicación junto con los nuevos medios digitales y el patrocinio privado de lo que solían hacer los Estados son una mezcla influyente y definitiva en el presente mundial.

La democracia estadounidense no es la misma desde que la televisión irrumpió en la sala de las casas de los ciudadanos de ese país y vieron debatir a los candidatos. A través de esa pantalla se repite una y otra vez un acierto o una pifia declarativa de algún político.

Y ahora con las redes sociales, donde se practican linchamientos masivos virtuales en tiempo real. Donde es posible repetir on demand cualquier error cometido en aquellos medios que solían ser efímeros como la radio y la televisión, las reglas electorales cambian.

Barack Obama era uno antes del primer debate y hoy es un Presidente abatido por un par. Las encuestas se movieron después del encuentro entre el republicano Mitt Romney y el demócrata Obama.

Hoy, el Presidente se prepara más para el segundo encuentro frente a las cámaras que para evitar que su país se vaya al precipicio fiscal. Si alguien lo ha buscado durante las últimas 24 horas, seguro lo encontró peleándose frente al espejo, ensayando gestos y frases.

Y en esas están demócratas y republicanos, en un abandono total de sus responsabilidades de gobierno para concentrase de lleno en las elecciones. Basta con ver las cuentas de Twitter de personajes tan importantes como el mismo Obama o los líderes en el Congreso para ver que hoy están en campaña, la ventanilla de la responsabilidad política está cerrada hasta nuevo aviso.

A
propósito del premio del Banco Central Sueco a las ciencias económicas, mejor conocido por su alias de Premio Nobel de Economía, los dos economistas estadounidenses que lo ganaron, Alvin Roth y Lloyd Shapley, son expertos en la teoría de juegos, de la que se desprende el dilema del prisionero que hoy aplica perfecto a la política estadounidense.

De acuerdo con esta teoría, dos personas o grupos evitan cooperar entre ellos, a pesar de que en ello pueda verse afectado el interés de ambos.

El precipicio fiscal que se acerca con la llegada del 2013 es una fecha arbitraria impuesta por los mismos legisladores estadounidenses que diseñaron esa cuenta regresiva de lo drástico en automático, como una forma de prevenir que la falta de acuerdos políticos pusiera en peligro la salud financiera estadounidense.

Si antes de enero demócratas y republicanos no logran un acuerdo para iniciar una corrección fiscal más tersa pero efectiva que el paquete de terapia intensiva que espera su entrada en vigor, lo que sigue es una recesión para esa economía y con la de ellos, la nuestra.

Los demócratas quieren corregir las cuentas con más impuestos, los republicanos con más recortes al gasto social. Pero lo que Obama quiere es que los estadounidenses lo ayuden a abrir su paracaídas político de la reelección y lo premien por haberse lanzado al vacío de la crisis económica que le heredaron los republicanos.

Lo que quieren los republicanos es mostrar a los electores que no tiene caso aventarse al vacío y planear con un paracaídas si se puede volar en primera clase en un cómodo avión, aunque no todos sus fellow americans se puedan subir a la aeronave.

Viene pues el segundo debate de los candidatos presidenciales y lo primero que habrán de preguntar en los dos bandos antes de hablar de seguridad social, crecimiento económico y déficit fiscal es si las cámaras ya están encendidas para que en el debate de hoy, sin duda, se rompan los récords de audiencia para este tipo de encuentros.

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